sábado, 7 de enero de 2012

LA DE TROYA

He encontrado


debajo de las aguas del mar Tirreno,

un sueño de Ulises

colgado de un monumento megalítico,

pendiendo de una Odisea

desde el Mare Nostrum al Mar Egeo,

en un periplo de falso amor

interminable.



Peloponeso arriba y abajo,

navegué junto a los cánticos

de las náyades,

aquellas que guían el camino

de una entelequia,

que los políticos prometen,

como un regreso a la olvidada Itaca

tras la guerra de Troya,

parecido a la música

de aquellas sirenas.



Soy tonto de capirote –que decía Neruda-

por creerme las leyendas.


© Luis Vargas

miércoles, 19 de octubre de 2011

TEMPLO DE DEBOD EN MADRID_ÓLEO DE LUIS VARGAS


Templo de Debod en Madrid_óleo de Luis Vargas

El Templo de Debod es uno de los grandes tesoros que esconde Madrid. Está localizado al oeste de la Plaza de España, junto al Parque del Oeste, en el antiguo solar donde se ubicaba el viejo Cuartel de la Montaña.

El templo, originario del antiguo Egipto y con 2.200 años de antigüedad, fue un regalo de Egipto a España por su colaboración en el salvamento de los templos de Nubia. Gracias a la ayuda internacional Egipto consiguió salvar, entre otros, el Templo de Abu Simbel que de otro modo hubiera quedado sepultado en la construcción de la Gran Presa de Asuán.

El Templo de Debod fue inaugurado en Madrid el 20 de julio de 1972 tras dos años de reconstrucción. Fue un proceso complicado ya que, además de no tener buenos planos, en el desmantelamiento y transporte se perdieron algunas piedras.

El templo de Debod se encontraba situado en la pequeña localidad que llevaba este nombre (Debod), en las orillas del río Nilo, muy cerca de la primera catarata, en la Baja Nubia (país del oro), al sur de Egipto. Muy cerca, en la isla de Filé, se encontraba el gran santuario de la diosa Isis. El templo de Debod formaba parte de ese santuario, aunque su culto estaba dedicado al dios Amón.

El rey nubio llamado Adijalamani de Meroe, mandó construir (hacia el año 200 adC) una capilla en honor del dios Amón, en la localidad llamada Debod, al sur de Egipto. Es la capilla conocida como “capilla de los relieves”, donde pueden verse inscripciones referidas a Amón de Debod. En los relieves de la capilla aparecen también escenas rituales donde se dice que el rey Adijalamani manda construir el monumento en honor de su padre Amón y que Amón habita en Debod.

En época ptolemaica se amplió el santuario construyendo nuevas estancias y ampliaciones. En esta época empezó a tomar más importancia el culto a la diosa Isis.

Ptolomeo VIII (Evergetes) dedicó en el templo una naos (estancia rectangular donde se hallaba la imagen del dios) a la diosa Isis y añadió otra sala a la capilla inicial. Ptolomeo XII dedicó otra naos al dios Amón.

Con la llegada de los romanos y la incorporación de Egipto al Imperio, se hicieron nuevas obras de engrandecimiento en el templo:

-Construcción de pronaos con una fachada con una puerta adornada por dos columnas a ambos lados.

-Relieves en la fachada principal.

-Decoración de los muros interiores del pronaos y de los intercolumnios exteriores.

-Construcción de un edificio anexo, adosado al templo, llamado mammisi.

Más tarde, en el siglo VI después de Cristo, en época de Justiniano, se ordenó el cierre de los templos egipcios. El templo de Filé que estaba consagrado a Isis fue cerrado también para abrirlo más tarde con una comunidad cristiana que lo consagró a San Esteban.

La primera descripción exacta del edificio se tuvo en el año 1813, cuando el explorador suizo Johann Ludwig Burckhardt fue enviado allí por orden de Napoleón para inspeccionar y detallar toda aquella zona. A lo largo del siglo XIX, el templo fue nuevamente visitado por exploradores y egiptólogos que dieron descripción gráfica y mostraron al mundo su paulatino deterioro.

Cuando en 1907 se construyó en aquel territorio la primera presa de Asuán, el templo se vio afectado en gran medida pues permanecía casi nueves meses bajo las aguas. Fue entonces cuando se perdieron muchas de sus policromías y algunos de sus relieves. La arenisca también sufrió un gran desgaste. A este desgaste ocasionado por las aguas del Nilo se añadieron los daños que provocó el terremoto de 1868. Después de estos daños, el Servicio de Antigüedades de Egipto pidió a al-Barsanti (arquitecto egipcio) que procediera a su restauración. Después de concluida la obra, el alemán Günther Roeder hizo un estudio exhaustivo con documentación fotográfica, dibujos de planos, alzados y comentarios.

Tras estos avatares, la historia del templo llega al año 1961 en que sus piedras son desmontadas y depositadas en la isla Elefantina hasta su posterior traslado al puerto de Alejandría. Desde este puerto hizo su viaje final hasta llegar a España.

El templo se halla en la actualidad restaurado y sus partes inexistentes, reconstruidas. Consta de una serie de estancias que se pueden visitar. El mejor momento para admirarlo desde el exterior es a la caída de la tarde.

Capilla de Adijalamani es la parte más antigua del templo. Se conserva en su estado original. Está decorada con escenas que representan al rey adorando a los dioses y ofreciendo sacrificios. Son motivos de actos rituales. Esta capilla está consagrada desde los primeros tiempos al dios Amón aunque más tarde fueron recibiendo culto otros dioses como Isis, Hathor, Osiris, Horus, etc.

La palabra mammisi es copta y significa "lugar de nacimiento" porque aquí se celebraban las ceremonias de evocación del nacimiento del dios Horus, o misterio del nacimiento divino.

Esta sala fue la última aportación que los romanos hicieron al templo, se cree que en tiempos del emperador Tiberio Julio César (42 adC-37). La construcción rompe por completo la simetría característica de los templos egipcios. No hay inscripciones en las paredes. En el muro oeste se puede ver un hueco que se cree que sirvió para guardar alguna imagen divina. En el muro sur se abre una claraboya a través de la cual entraría una luz indirecta que proporcionaría el ambiente necesario para las ceremonias del misterio.



martes, 6 de septiembre de 2011

Velero a la Deriva_óleo de Luis Vargas


Velero que vuela navegando
anudado a la corriente del mar,
espumas de destino, abanico de velámenes,
venturas y desventuras, huyendo
de turbulencias, rumbos desconocidos,
ilusión de llegar a buen puerto,
sin saber cómo, ni para qué...

Velero de buena pinta
que se desliza por la mar.

© Luis Vargas

sábado, 9 de julio de 2011

Hola, ola

Dormiré envuelto en agua

soñando entre la espuma de una ola,

volteado por el cúmulo

del acontecer de un tsunami,

que me va llevando

como un producto energético

de fuerza mayor,

hacia el sueño y el destino

insuperable.

© Luis Vargas

jueves, 23 de junio de 2011

Velero a la Deriva_óleo de Luis Vargas


Mar revuelta de intrincados vientos


que desarman veleros sin rumbo fijo...



¿Quién dijo que yo no había pintado más barcos?


jueves, 12 de mayo de 2011

SAN PEDRO EL VIEJO EN HUESCA_óleo de Luis Vargas


Románico en arcadas de columnas

en patio de monasterio,

rezos enclaustrados

piedra sobre piedra,

filigranas de talla que elevan aves,

silencio,

maitines al alba

entre voces de canto gregoriano,

vientos en espirales

ascienden por los círculos de Dante,

la luz penetra en el paraíso

y se angosta la sombra...


por los corredores adoquinados

andan las gracias como guardianes

de las cuatro partes del claustro.


La pintura está hecha:

sólo falta abrir el pórtico,

que entre Beatriz

y se haga el milagro.


© Luis Vargas

martes, 10 de mayo de 2011

EL BARRANCO DE POQUEIRA

La Alpujarra_óleo de Luis Vargas

Nace la luz en los senderos,

entre techos de pizarra, adobe y encalada piedra,

en el Barranco de Poqueira, allá

en la Alpujarra granadina

donde crecieron, ladera abajo, colgadas

en terrazas y balates, entre rayos de sol y agua,

los pueblos más bellos del mundo,

que proporcionan al paisaje

un halo de color hecho luz

o quizá una luz hecha color

© Luis Vargas

martes, 25 de enero de 2011

EL SENDERO_Poema de Luis Vargas; voz de Begoña Martinez

Hay un único sendero largo
que nadie sabe a donde llega.
Nace en cualquier calle,
atraviesa la ciudadela, el mar,
los desiertos, los continentes...

Lo recorremos creyendo
que, al fin, habrá un sitio
llamado paraíso, según indica
la flecha y la reseña.

Iniciamos el camino de niños.
No hay nada. No se termina.
Seguimos de adolescentes.
No hay nada. No se hace el fin.
Continuamos de adultos.
No hay nada. Se ve un horizonte.

Llegamos a la madurez,
miramos hacia atrás,
y vemos con estupor
que hay cientos de muertos
-supino rostro arriba-
que anduvieron el camino
por la razón o la fe.

Miramos hacia delante
y la senda continúa.

Tras descansar en el árbol de sombra,
seguimos en la vejez
haciendo huella con los huesos,
paso tras paso:
la sombra queda a pocos metros...

El camino sigue y sigue
nuestra huella desaparece, damos un traspiés,
caemos,
y morimos irresolutos, ineludibles, inexorables,
-vemos pasar a otros-
cerramos los ojos, supino rostro arriba
en la cuneta, y la senda sigue y sigue...

La senda sigue y sigue,
la senda sigue y sigue, la senda
sigue y...
...un laberinto interminable
abarrotado de muchedumbre.

© Luis Vargas
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lunes, 29 de noviembre de 2010

UN HUECO DE ESCALERA



UN HUECO DE ESCALERA

En la antesala de la luz/penunbra.
En la comba de la sombra/lumen,
¿cual es el misterio de una rayo
que atraviesa el cenit?

¿Y cómo han de ser los pespuntes
que fraseen los sentimientos
y abotonen los rosarios de los besos?

¿Y cómo abarcar lo inédito
sorbiendo hilos desatados?

Ah, el lento reposo,
que ahuecado apaga y humea
la llama en su asfixia.

¿Y cómo abarcar el universo
sin darnos de bruces en el suelo
al dar un salto tan alto?

Salgamos:
más abajo
hay un hueco
de escalera.

© Luis Vargas Alejo

sábado, 3 de julio de 2010

POEMAS TEMPLADOS

POEMAS TEMPLADOS: LIBRO DE POEMAS 2010


0

He de escribir deprisa

porque se acaba el tiempo,

realidad fragmentada,

la posibilidad en un misterio,

argumentos que eviten

la muerte definitiva,

una fantasía, sueños

que circundan de esplendor

el futuro que no existe,

tentación de ser poderoso

bajo sospecha de lo prohibido,

manzanas agusanadas en el árbol

de la ciencia, poder del que

lo plantó, dominancia, astucia,

símbolo y destino,

mientras el hombre agoniza

por la farsa de la fe

porque todo es terrenal,

todo es materia,

y aunque los coros canten

a lo invisible,

sólo existen los bosques

muertos o vivos.

1

Se ocultan los girasoles

las proezas y las meigas,

naves extrañas como serpientes

cruzan el cáñamo y el trigal;

la Tierra tiembla

y el hombre vuelve a inventar

profilácticos aconsejables, pero no,

no hay salida tras la catástrofe

para los muertos.



Todo sucede sin razones aparentes,

como un destino de acoplamiento celular

de la naturaleza agreste y desbastadora,

que se ceba en los más débiles como una

casualidad.



¡Oh, Dios, que mala creación tuvimos,

que designios de sufrimiento y dolor,

que angustia vivir la vida llena de ignominia,

de ira y soberbia, de duda y desesperanza.



¿Qué padre puede castigar con ese rigor

y dureza a sus hijos?



No, cada vez lo veo más claro, tú no estás

en éste mundo. Tú no existes. Te ignoro,

como le hago al poderoso que abandona

su empresa y no paga al obrero que le sustentó,

matándole de hambre

cuando sus ganancias no son las que espera,

mientras él vive en el Olimpo.



Plagas de crisis sustentan la desarmonía

el desamor y las guerras:

los muertos lloran por lo vivos calladamente.

miércoles, 2 de junio de 2010

DESNUDOS

El baño_óleo de Luis Vargas 70x65





Al levantarse_óleo de Luis Vargas 60x50



El asiento_óleo de Luis Vargas 60x50

viernes, 13 de noviembre de 2009

SOPLOS Y ASPIRACIONES


Soplo aspiraciones,
hacia lugares que se vuelven vientos,
recogiendo energías y parajes
de todo lo que existe,
de todo cuanto amo y me ama,
a pulmón abierto,
henchido de temores y quereres.

En la vertical paciencia del alminar
se conmueve y bifurca
el pensamiento en el aire,
entre lo esencial y lo superfluo,
la presencia y lo presentido,
lo aspirado y el soplo
de los sintagmas
que dan vida, boca a boca.

Y descubrimos el lenguaje
en lo alto de los tiempos,
prendido como fruto, dulce o agrio,
de los largos brazos de un coquí,
o en el vaivén errante de las cosas.

Y allí,
aspirando soplos,
soplando aspiraciones,
comienza el poema en soliloquios
a revolotear en conjuros opacos
y convertirse en suspiros fuertes
que tratan de llamar respuestas.

Monzones que argumentan vértigos
por los puentes de arena
se ondulan los soplos,
dejando que quepan las aspiraciones
y rocen los contornos de los otros,
para trasformarse en dunas
amarillas, rojizas, malvas,
como líneas de pechos
que amanten extremos unidos:
boca junto al pezón,
palabra junto al silencio,
soledad frente al amor.

lunes, 2 de noviembre de 2009

HOY ME LEVANTÉ AL AMANECER

Hoy me levanté al amanecer
sin poder dormir entre las sábanas,
y me vine aquí,
a este cuadro de insomnios y verdades,
a este rincón de opacos sentimientos
donde se conversa a solas como un loco,
en la soledad de las noches crueles.
Y oí el canto de un pájaro que aún dormía...
y el verde de los pinos que aún eran grises...
y la luna nueva que soñaba
junto a la Osa Mayor tirando de su carro.

Venus me guiñaba sus ojos......
y luché, por luchar, contra los signos,
embelesándome.

Bajo la cúpula atroz de lapislázuli
dialogaba con los fantasmas de siempre.

Sentí pudor de gritar ausencias
porque no hay más luz que la luz,
ni más océano que el inmenso,
a cuyo viento navegan los poemas
zozobrando en conjeturas y en fiestas,
prendiendo lazos en los sauces,
oyéndose en el rumor de las abejas
y oliéndose en la madera verde.

Resistir a lo enajenado,
igual que lo hace el bosque a un desierto,
afianzado, lleno de raíces,
lleno de ramas entrecruzadas,
sirve para vestir una desnudez
tejiendo túnicas sin materia:


Sintetizo, exprimo sabias, avanzo,
rezuma agua, y aún así,
adolezco de muchas carencias.

Oh¡,
la mañana ya clarea y temo retornar a mi cordura...

En la distancia en que nos vemos
no debe haber iris de colores:
solo brisas,
ecos,
sentimientos.....
no ser de uno mismo
-aunque se sea -
siendo del otro
al que se ama.

Así la soledad, será más pequeña.


© Luis Vargas