martes, 13 de octubre de 2020

EL ARTE NO ES GRATIS

viernes, 2 de septiembre de 2016

viernes, 12 de agosto de 2016

BASÍLICA SANT JOAN DEL SIGLO XI EN VALLE DEL BOI_ÓLEO DE LUIS VARGAS ALEJO

lunes, 8 de agosto de 2016

Libre te quiero - Amancio Prada

ANA BELEN-HERIDO DE AMOR

viernes, 15 de julio de 2016

HOY poema

viernes, 8 de julio de 2016

sábado, 2 de julio de 2016

DESCONJUNCIÓN

No sé si esto lo sentís vosotros,
pero en algunas tardes de estío,
después de dormir la siesta,
al despertar con el sol en los ojos
no quedan ganas de escribir poesía.

No sé si esto lo sentís vosotros,
pero cuando la tarde se alarga penosamente
y uno se siente abotargado y aburrido,
las cosas no interesan y menos la poesía.

No sé si esto lo sentís vosotros
pero uno se harta de la tarea cotidiana,
porque en su monotonía se apergaminan las ideas
las querencias, los amores  y los ensueños,
sintiéndose  uno, como el corcho
de un alcornoque y no siente la poesía.

No sé si esto lo sentís vosotros,
cuando veis que la sociedad no os proporciona
oportunidades y todo el mundo quiere separarse
por referéndum
y la comunidad nos expulsa por jóvenes sin experiencia,
por maduros con demasiado saber, o por viejos 
jubilados con lo mínimo, al haber sido poetas.

Yo sí lo he sentido
y he tenido miedo de que Dios no exista. 

© Luis Vargas Alejo


viernes, 1 de julio de 2016

HOY_1 de julio 2016_



Hoy me levanté al amanecer
sin poder dormir entre las sábanas,
y me vine aquí,
a este cuadro de insomnios y verdades,
a este rincón de opacos sentimientos
donde se conversa a solas como un loco,
en la soledad de las noches crueles.
Y oí el canto de un pájaro que aún dormía...
y el verde de los pinos que aún eran grises...
y la luna nueva que soñaba
junto a la Osa Mayor tirando de su carro.

Venus me guiñaba sus ojos......
y luché  por luchar, contra los signos,
embelesándome
bajo la cúpula atroz de lapislázuli
dialogando con los fantasmas de siempre.

Sentí pudor de gritar ausencias
porque no hay más luz que la luz,
ni más océano que el inmenso,
a cuyo viento navegan los poemas
zozobrando en conjeturas y en fiestas,
prendiendo lazos en los sauces,
oyéndose en el rumor de las abejas
y oliéndose en la madera verde.

Resistir a lo enajenado,
igual que lo hace el bosque a un desierto,
afianzado, lleno de raíces y ramas,
que sirven para vestir una desnudez
tejiendo  túnicas sin materia:

Sintetizo,
exprimo sabias,
avanzo,
rezumo agua,
y, aún así,
adolezco de muchas carencias.

Oh¡,
la mañana clarea y temo retornar a mi razón...
hace mucho calor de bruma, bruma.

En la distancia en que nos vemos, no hay colores,
sólo sombras
brisas,
ecos,
sentimientos.....
 ser de uno mismo
  -aunque no se sea -
estando desnudo a la intemperie
hasta que nos empape la lluvia.
 
© Luis Vargas Alejo 



viernes, 17 de junio de 2016

Lástima de Luis Vargas Alejo.wmv

lunes, 13 de junio de 2016

¡PARA QUÉ SIRVE LA POESÍA?

Dicen que la poesía es un trabajo estéril y no sirve para nada. Es una pérdida de tiempo en este mundo globalizante y amorfo, un desperdicio del intelecto, una entelequia espiritual mal retribuida.

La poesía se emplea para aplacar las tormentas del alma, redimir a una mujer o un hombre, o llenar el corazón de ese sentimiento llamado amor.

Puede, en dosis bien servidas, alimentar el espíritu, asustar una soledad y alejar una tristeza.

Sirve también para reflexionar acerca de si las piedras hablan o si la luna es medicina para el mal de amores.

Por medio de la poesía podemos hacer hablar las flores y voltear el cielo de cabeza,
cambiar la tarde de lugar. Es un buen recurso para transgredir la monotonía
y curar el insomnio.

Octavio Paz afirma que la poesía no es una actividad mágica ni religiosa, no obstante el espíritu que la expresa, los medios de que se vale, su origen y su fin, muy bien pueden ser mágicos o religiosos.
Mientras que en la religión lo sagrado cristaliza en el ruego, en la oración, en el éxtasis místico, en un diálogo o relación amorosa con el creador, el poeta lírico entabla un diálogo con el mundo; en ese diálogo hay dos situaciones extremas: una de soledad y otra de comunión.

¿Qué pretende el poeta cuando expresa su experiencia? Paz contesta:
“La poesía ha dicho Rimbaud, quiere cambiar la vida. No piensa embellecerla como piensan los estetas y los literatos, ni hacerla más justa o buena, como sueñan los moralistas.

Mediante la palabra, mediante la expresión de su experiencia, procura hacer sagrado al mundo; con la palabra consagra la experiencia de los hombres y las relaciones entre el hombre y el mundo, entre el hombre y la mujer, entre el hombre y su propia conciencia.

No pretende hermosear, santificar o idealizar lo que toca, sino volverlo sagrado. Por eso no es moral o inmoral; justa o injusta; falsa o verdadera, hermosa o fea.

Es simplemente poesía de soledad o de comunión. Porque la poesía que es un testimonio del éxtasis, del amor dichoso, también lo es de la desesperación. Y tanto como un ruego puede ser una blasfemia”.

El poeta, agrega Paz, tiende a participar en lo absoluto, como el místico,y tiende a expresarlo, como la liturgia y la fiesta religiosa.

Esta pretensión lo convierte en un ser peligroso, pues su actividad no beneficia a la sociedad; verdadero parásito, en lugar de atraer para ellas las fuerzas desconocidas que la religión organiza y reparte, las dispersa en una empresa estéril y antisocial.

En la comunión el poeta descubre la fuerza secreta del mundo, esa fuerza que la religión intenta canalizar y utilizar, a través de la burocracia eclesiástica.

Y el poeta no sólo la descubre y se hunde en ella: la muestra en toda su aterradora y violenta desnudez al resto de los hombres, latiendo en su palabra viva en ese extraño mecanismo de encantamiento que es la poesía.

La poesía es la revelación de la inocencia que alienta en cada hombre en cada mujer y que todos podemos recobrar apenas el amor ilumina nuestros ojos y nos devuelve el asombro y la fertilidad. Su testimonio es la revelación de una experiencia en la que participan todos los hombres, oculta por la rutina y la diaria amargura.

Los poetas han sido los primeros que han revelado que la eternidad y lo absolutono están más allá de nuestros sentidos, sino en ellos mismos. Esta eternidad y esta reconciliación con el mundo se producen en el tiempo y dentro del tiempo, en nuestra vida mortal, porque la poesía y el amor no nos ofrecen la inmortalidad ni la salvación.

Nietzche decía: “No la vida eterna, sino la eterna vivacidad: eso es lo que importa”.

Luego entonces la función de la poesía, en un mundo vacío pero computarizadosirve de mucho y aunque no alivia, ni corrompe, purifica. No tiene más ideología que un alma y un espíritu en confrontación con todo lo que le rodea.

El periodista Braulio Peralta, en el prólogo a una larga y de las últimas entrevistas a Octavio Paz sentencia: “Heraldos de sí mismos, los poetas viven un mundo aparte: mensajeros del destino, en los tiempos modernos, pocos, muy pocos los escuchan, los leen y atienden.

Vivimos con los ojos abiertos pero ciegos ante las premoniciones que nos anuncian.

¿De qué sirve pensar y sentir si todo ello no ayuda a vivir más y mejor? El ser y la nada nos arrojan al vértigo de la ignorancia. Tendrá el poeta que gritar sus versos por teléfono, enviarlos por fax, a través de Internet, o leerlos por televisión?

Hasta eso, en los tiempos actuales, le está vedado; nadie quiere oír verdades a fin de siglo. Eliot seguirá vivo para los mas mediáticos.

En tono de queja Peralta señala: “La poesía -la palabra del poeta- ha sido menospreciada en este siglo. Pero no ha muerto. Dicen que cada 50 años nace un poeta -poeta mayor, con ideas- en cualquier país. Poetas que defienden la poesía, porque los versos son inseparables de la defensa de la libertad. Sí: la poesía no se lee en los estadios.

Pero no agoniza. En medio de la turbulencia del fin de siglo, algo queda: un puñado de hombres que describen el mundo con versos y prosa poética.

Y para concluir, que mejor que esta definición de poesía, vertida por David Huerta:

(“filo Para cortar el tiempo en dos pedazos
De espejo, de sílaba o fuego, de ropaje
Caliente o de hospitalaria desnudez”)


Prócoro Hernández Oropeza (2012)