Soplos y Aspiraciones_ Antología






Editado en Argentina 9-11-2004

ISBN 987-20101-5-3













Soplo aspiraciones,


hacia lugares que se vuelven vientos,

recogiendo energías y parajes

de todo lo que existe,

de todo cuanto amo y me ama,

a pulmón abierto,

henchido de temores y quereres.


En la vertical paciencia del alminar

se conmueve y bifurca

el pensamiento en el aire,

entre lo esencial y lo superfluo,

la presencia y lo presentido,

lo aspirado y el soplo

de los sintagmas

que dan vida, boca a boca.


Y descubrimos el lenguaje

en lo alto de los tiempos,

prendido como fruto, dulce o agrio,

de los largos brazos de un caqui,

o en el vaivén errante de las cosas.

Y allí,

aspirando soplos,

soplando aspiraciones,

comienza el poema en soliloquios

a revolotear en conjuros opacos

y convertirse en suspiros fuertes

que tratan de llamar respuestas.


Como monzones que argumentan vértigos

por los puentes de arena

se ondulan los soplos,

dejando que quepan las aspiraciones

y rocen los contornos de los otros,

para trasformarse en dunas

amarillas, rojizas, malvas,

como líneas de pechos

que amanten extremos unidos:

boca junto al pezón,

palabra junto al silencio,

soledad frente al amor.

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MEMEORIAS DEL LIMBO

I


El Limbo, es hoy un lugar despoblado y expropiado por la Iglesia, que está puesto a la venta. Yo estoy, simplemente, de ocupa


I

Refugio que espera llenar espacios

a pesar de la gravedad de los suelos y la tierra,

de los bulbos y raíces

en los pantanos sulfurosos de las ciénagas

que atan pies,

impidiéndonos volar

como aves migratorias.

Un refugio nos espera,

abierto a los sueños

desde los tiempos de los tiempos,

solaz creación de la imagen

como centro del ser y del deseo,

hedónico placer concéntrico

que guarece verdaderos azules

de donde penden las estrellas.

Guarida infinita

del amor verdadero,

eternidad sin "a" (alfa) ni "W" (omega):

limbo.

II

Para que sean ciertos los deseos y los sueños

mentimos,

con el afán de que se cumplan los designios,

para que nuestra verdad no sea una doliente farsa,

para que puedan realizarse alguna vez,

para que puedan volar sin alas...

un tropel de posibles hilados en el viento

deben envolver nuestras nostalgias.

Si vuelvo del Limbo, es para quererte.

III

Araucanía de deseos, musas, palabras,

retorno ingrávido, alameda

de chopos solitarios.

El Limbo es un espigón

que mira hacia la belleza,

busca lo distinto,

lo nuevo,

lo transpirable,

es el inicio de una conquista.

Monotonía del sedal que vuela estático,

círculo de agua que es

devenir hermoso,

como la espera en un Limbo

IV

Flotando en acuosas realidades

como materia suspendida en el alma,

la memoria va recordando

anónimos sueños extramuros.


Paisaje vacío y sin fronda

donde fui llenando de arpegios la vida

entre huecos de esmaltes cálidos.



Por eso, hoy vivo en el Limbo.

V

Creando surcos,

trilla,

tierra,

mundo,

caireles soñados

que producen trabajo.


Tus preciosos pies,

enraizados

en la ternura suave de un gesto,

crean arcos para unir,

ocres y azules,

palabras y versos dentro del agua,

playa,

tendida tú, en la arena,

brotaron verdines

con gérmenes de permanencia.

Muchos, aún, estamos suspendidos en el Limbo,

redimiendo los contornos.

VI

Con esbeltos veleros que cruzan el tiempo

y surcan el ámbito de todo lo onírico,

bajeles y carabelas nos despiertan día a día,

sorprendiéndonos.


Mientras,

el mar orada la tierra costera

en playas tendidas al sol y al aire,

arena en el crepúsculo,

rojo atardecer:

gaviotas extienden sus alas.


Entonces se levantan los deseos,

las nostalgias comienzan a echar

cabos hacia los barcos,

y pescadores de sueños en imágenes,

remedan el amor, nadando en aguas.


Oh, el amor, un sueño que muere

al declinar la tarde, envuelto en el oro

de los altares, ofrenda del corazón

del amado/amada, trompo que baila

sobre las pomposas nubes

que nos llevan al Limbo.

VII

No es una penumbra, ni un amanecer, no es nada.

Seda

que traba el gusano, paciencia de hilo, hilo tejido

en lindo textil, velamen de carabelas

que el viento sopla con ilusión, ansia

de llegar a la línea que distribuye la tierra abajo,

el cielo arriba, linde de labios, unción de besos,

sombras

de sedas humedecidas en un vórtice,

donde el poeta descubre la esencia

de una cueva,

cuyo secreto es una pira que arde

derritiendo las estrellas.

en el Limbo

VIII

A caballo entre el polvo y el viento,

sedosa penumbra que abre la luz,

belleza creada,

sueños fingidos,

arrullos de voz...

dicen las olas que no tengo tiempo,

y retorno deprisa

a cantarle a los hombres romances de agua,

fanáticos silencios,

libélulas de nieve,

astros azules,

caudal de perfumes

de claros jazmines.

Rodeo las cítaras

con sonidos de salmos,

profecías,

deseos,

alas sin rumbo,

designios ocultos,

nos han de llevar al Limbo

IX

A caballo entre el polvo y el viento,

generosamente

me llevan las meigas,

más allá de las cumbres

en un día claro,

sobre una corva marina

con pliegues y rizos

que abren oquedades:

puertas

del caudal de las almas.


La existencia no existe

sin ti, sin mi,

va y viene explorando

el mundo, - tan dispar-

porque todavía no es nuestro,

ni tiene unicidad.

Tu y yo, estamos en el Limbo.

X

En vano me limitan los sentires,

en vano pasa el tiempo y se me acopla,

en vano se me ubica como un árbol espacial.


Tomo posesión de lo increíble -porque es mío-

notando cómo cantan los triángulos,

cómo se estiran las espirales,

cómo se arrugan las líneas,

y cómo se convexa lo cóncavo.

Adivino sin oír cantar al mirlo,

me tiño de azul el pensamiento:

¡un cielo claro y tormentoso hay:

surtidor de relámpagos

Donde yo soy el trueno!

Me siento en las sillas "patasarriba",

balanceándome en barcas inmóviles,

y tiro de las cuerdas que sujetan las estrellas

para recoger el polen

de los brillos de su plata.

Si me entiendes, vente al Limbo.

XI

Alegórico

es el canto del abejaruco,

el ciprés solitario,

el alma desnuda,

el cielo amarillento,

el rojo, el escarlata,

el símil,

el espejo roto,

el color del arco iris

el mar bañando tus pies,

el aire moviendo tu pelo,

el sueño.

Y despertar cada día

entre muslos de rosas y arena.

¿Alegoría?: La vida.

El sol que quema mi piel

y se hunde en las entrañas,

para que busque la sombra

dentro

de una hermosa jaima,

allá en el Limbo

XII

Así es mi corazón:

acantilados de físicas emociones

y geometrías tenaces que configuran el ser:

deseos y presencias de imágenes

que preservan lo vivido:

por eso vivo en el Limbo.

XIII

Se ondula el Atacama

- caliente y vivo -

como trozo de un todo diseminado,

donde un copihué desea ser abierto

y engendrar jardines de mantos rojos.


Pedacitos de Chiloé me rompe el alma

acribillada de blancos montes de nieve:

las olas oceánicas me van buscando

- bañándome la piel -

con acordes y cánticos

de una sirena.


Por los bosques navegando

me pierdo en las islas negras,

trasportando piedras de divinos moai

que transporto hacia el Limbo.

XIV

En cuanto a las estrellas, -no se cómo decirlo-

parece que se extendieran en la duración,

agazapadas más allá del tiempo y de los tiempos,

trasparentes,

rezumando esquirlas licuadas que asemejan lágrimas

y transportando la materia que toca el cielo,

de forma seductora,

haciendo nacer la infinitud inalcanzable,

la cotidiana presunción,

la belleza

de las cosas irreales que existen

y me parecen espléndidas.

Ojos que nos miran envolviendo musarañas

en los cúmulos platónicos de los lagos,

entre las aguas,

donde se caen -tan firmes ellas- con humildad,

sin pretensiones,

para mojarse en este mundo sin luces,

de noche,

tenues

solas...

como yo, aquí en el Limbo

XV

Todo está ordenado y en desorden,

todo está aquí

caóticamente mezclado,

cóctel de arrayán y jazmín:

sueños que se tejen

en los lustros de las sombras.


Feliz encuentro múltiple

de variedades ajenas, que se mezclan

en los óleos del poeta

de los cuadros límbicos.

XVI

Ahora,

cuando todo parece belleza y es calma la mañana,

antes que se me olvide algo, más allá del horizonte,

antes que me arrojen del Limbo, antes, mucho antes,

quiero nombrar con palabras, las cosas del amor,

las cosas de la tierra, las cosas del mar...

antes de que la lira no pueda producir sueños,

ni derramarlos como una luz, sin la angustia de la osadía

y la hospitalidad del resplandor de la aurora.


Luego,

sumergido en las aguas de la noche, escondido

en la secreta nostalgia, oyendo los pasos que se pierden,

he de decir, te amo, con la densidad de la blanca luna,

aclamando desde el pretil, al viento, entre nubes

ya desdibujadas,

las formas del apasionado sentir, entre pechos de amante,

recatados, expectantes, como el rostro y la voz

que se hace presente, en el enigma del tú y yo,

que aparece en el silencio entreabierto,

de tu Limbo y el mío.


Ahora,

junto al soliloquio del calor de tu cuerpo, del murmullo

y del asombro infinito, queriendo ser arrebato,

trato de escuchar los ritmos de la tierra mirándote a los ojos,

noto los ritmos del mar, acercando tus lejanías, para no

quedarme sólo con el sonido opaco de los besos,

sino desangrar el alma, dejarla inerme, morir a voces,

solo, satisfecho junto a tí, amor, luz, tierra, mar...


con la única promesa, de vivir feliz en el Limbo.


XVII

Rebotando de hoja en hoja

pasa , ungido de luz, el rayo.


Atraviesa el bosque enhiesto un caudal de asombro,

y la mañana parece

estremecerse en claroscuros.


Se acurrucan los cantos de los colorines con los anhelos,

como aquellos ecos

de vigilias de campanas distantes, que nos llaman.


Es un lugar que rezuma néctar rojo,

un duelo de deseos y realidades, suspiros de niebla,

tiempo como ramas de naranjo, como brazos que acarician

el olor del azahar, y el sonido de las flautas.


Se distinguen

los contornos de lo bello,

recortando el azul,

dibujando formas,

impidiendo conocer las geometrías

del cielo de tejamanil,

los lares dibujados en recovecos celestes, confundidos

y fuertemente amasados,

como la serenidad de un sueño de amor...


¡Dios, estoy en el Limbo!


Fue ese amor de mujer que altera diapasones,

la caricia de unos dedos que hacen vibrar cuerdas, extendidas

con pasión de fandango, sobre una oquedad resonante.


Árboles con hiedra

tocan melodías del concierto de la vida, en un estanque,

cuyos brazos, mueven los arcos de los violines.


Fue

como una noche ambigua construida en la selva

impidiendo retornarse.


¡Limbo, Limbo, Limbo!

XVIII

En los azules ámbitos de un cielo perdido,

crecen los jacintos y la hierbabuena.


Aromas de té se mezclan entre arenas rojizas y malvas,

en un desierto habitado de imágenes fantásticas.


No sé si tengo la luz en penumbra, pero escribo

y escribo

vomitando agua transparente, ríos de verbos a la deriva.


Lo que siento no se expresa ni en versos ni en palabras:

es un éter de nubes pomposas, un clamor de querubines,

cantatas de ritmos puros o sonidos de viento loco.


Me pregunto: ¿quien soy yo?...

¿apenas el vendaval, el rayo, el cristal...

o acaso, el ruido hueco del amor mudo, que se alimenta

del silencio sordo del mar?


No. Yo soy el Limbo.

XIX

Templo,

sobre una cima entre aros de nubes

en medio del mar,

donde las aguas no alcanzaban su altura

y navegaban bajeles soñados en mi memoria

bajo las sombras de las torres y sus simas.


Alerté la voz

convirtiéndola en cántico gregoriano,

y pude despertar a los duendes,

que habitan en el cielo junto a la luz:


vi las ventanas iluminadas,

y oía un murmullo de ocasos

que me doraban de paz

de mi casa en el Limbo.

XX

Siento que la luz

aún me brilla,

a pesar del tiempo que pasó

desde que tú te hiciste niebla,


 pesar de fingir límites

y no tocar con manos el delirio,

siendo yo materia,

y tú,

solo alma.


Idea o posesión de lo perdido,

sombra del ayer,

esperanza pura, inapagable y densa,

perdida en mi memoria,

sola

con las formas de lágrimas azules

en un mar fecundo,

que aún me reluce con oros y platas

y donde tu recuerdo lo hace inaccesible.

Sumemos nuestros Limbos.

XXI

Campana con cuerda de arena

en urna de vidrio y oro:

segundo tras segundo

se fugan las horas,

como ovillo

q u e

se

enrolla veloz,

carrete del tiempo,

liviano como escolleras

de nostálgicos dos espacios

en urgentes minutos reposados en el Limbo.



XXII

No obstante,

aunque todo es pequeño y se me mustia,

aunque nada de aquí me satisface,

aunque viva en un mundo inexistente,

me doy por contento de ser humano.


Sé, que el amor, es una metáfora

prendida de un meridiano,

con imperdibles siempre perdidos.


No obstante,

como no puedo subirme a la Luna

ni llegar a otra galaxia,

me quedo en el monte de Venus

junto a tu vientre de almohada,

para amarte en silencio

y que resplandezcas

mientras yo

enciendo tu Limbo.

XXIII

Nostalgia:

pabellón atascado de sentires

donde los árboles más altos esconden

senderos, caminos y veredas,

junto a menires y otras dolencias

que se acercan desde lo remoto,

presintiéndose dentro de las copas,

llenas de jugos rancios

y en los espejos con sombra oscura.


Invertebrada añoranza,

columnas quebradas o pompeyanas raíces

desvanecidas en antiguos paternones:

popocatepetl que arroja chispas, lumbres,

llenando alforjas de viento

como única riqueza que, en realidad,

su precio es nulo.


Despoblamiento del ser por el que huimos,

saltamos sobre piras

que nos queman los pies

y acentúan los dolores en movimiento:

regresamos por la nostalgia a las vidrieras

que representa la luz ausente.


Lo que yo ignoro todavía es

cómo amar a quien te ha olvidado.


Tengo que salir del Limbo.

XXIV

Ni atrasa ni adelanta

mi reloj de tiempo: ya pasé el Ecuador.


Paso a paso el segundero

me va marcando las horas y,

desde hace rato,

sueño con la historia,

noto que tengo demasiados pasajes,

que cada vez voy con menos prisa.


Ando más despacio...

¿será que me estoy haciendo viejo,

o habré conseguido algún karma

de la videncia madura?


Me gusta oler el jazmín, el espliego,

y ya no corto las rosas para ofrecerlas,

las adoro, las venero y las riego:

a veces, también hablo con el viento.


¿Será que me he vuelto loco,

o que ahora estoy más cuerdo?


Que me junto con los niños,

que no leo los periódicos,

que paso de "casi" todo el mundo

y sonrío a la gente sin deseos

y sin ansias,

quizás esté saliendo del Limbo

XXV

Umbría de soles fríos,

cantinela deshojada,

desnudos umbrales que ciegan rescoldos

y avivan llantos que riegan las eras.


Manantiales descubiertos,

aspirados con olor a papaya,

van tornándose en lagos sin olas:

membrillos ásperos y dorados

cuajan la sed y agotan centellas.


Me transformé en ardor inesperado

amasando halos de luz licuada,

y entré en jardines de femeninas plantas

que supuraban belleza

en los delicados impulsos de la luz cegadora

reverberando en la mar.


Vasijas colgaban de los bordes del Limbo,

como pórticos de estatuas de alabastro,

abrieron huecos iluminados de antorchas,

desprendiendo olores de azahar y de tiempo,

ultrajados por el reflejo de la luz y los colores

me produjeron alucinaciones,

y relaciones efímeras

entre la realidad y el deseo

que se crea en la vivencia del Limbo.

XXVI

Palabras mías,

ni dentro ni fuera,

mi propio ser

ajeno a mí mismo,

como una forma

de otredad

constitutiva.


Poema que trasparenta

la condición del poeta

en irregulares vocablos e ideas,

saltando incesantes,

sumisos a la destrucción

y a la creación del hombre.


Musa regular -imaginación falsa-

cuya regularidad se descontrola,

mientras en el más allá,

se interpela la trascendencia

hacia nosotros mismos.


Lo bueno, lo malo y lo regular...

¿qué es lo irregular: bueno, malo, diferente,

fuera de la norma, estrafalario?


Apunto la irrealidad que nos sustenta

como el mundo intangible de Ariosto con Orlando

o de Kafka metamorfoseante,

o del irónico Hegel

descubriendo la inserción de lo subjetivo

en la presunta objetividad.


Lo más irregular del mundo es la creación de sueños

que nos permita vivir la existencia.


Mañana, cuando me muera,

expiraré regularmente sin palabras...

seré,

descifrador de lo secreto, afluente

en un espacio cubierto de jeroglíficos. ..

seré normal.

Ahora, soy poeta "anormal":

"sin norma fija",

libre

aquí en el Limbo,

de donde no quiero y no puedo salir.



© Luis Vargas

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Comentario de un foro de Internet a éste poemario:

Luvar, como enriquecen tus palabras a quienes te leemos con ávidez, una poesía exquisita, plena de imagenes,de sentimientos que desbordan en cada verso.

XXI: Excelente, poema que me recuerda al creacionismo de Huidobro por su forma ("La Campana"), no solo el contenido es excelente ,sino que este se refleja en esa forma de reloj de arena que marca el tiempo entre dos espacios que juntan granos de arena como recuerdos nostalgicos, y nos desjan en desconcierto,con cara de asombro en ese limbo .


XXII:La reidivicación del ser humano a pesar de ser un ser de la nada hacia la nada, que transita de un espacio a otro de ese reloj de arena.

El amor,aunque incierto,prevalece en el cuerpo deseado,en las ansias de trasladarse a ese espacio donde todo lo irreal parece factible,a ese limbo tan parecido al nirvana. La realización de lo imposible a traves de la entrega silenciosa.

Una imagen que realmente me ha llegado:"Sé,que el amor ,es una metáfora..."


XXIII: Los recuerdos que asaltan,rincones transitados de la memoria que nos atrapan y no nos dejan escapar,recordando el amor que no fue válido ni cierto,pero que amamos por el simple hecho de amar lo que no se puede por imposible.


XXIV: Un llegar a la madures espiritual,un conocimiento certero de la realidad,un querer dejar el limbo que nos protegía ,pero aislaba.

Versos reflexivos,acerca del crecimiento personal.

XXV: Un devenir entre los estados del alma, entre los espacios del reloj de arena que te llevan del limbo a infierno o al paraiso, para devolverte luego a él.


XXVI: EL descubrimiento final y certero, la condición de poeta,su realidad,su esfera de cristal llena de arenas de tiempo, que lo mantienen en el Limbo,protector y aislante, pero que lo distinguen del resto.


Unos versos que me llenan de reflexi0ón,que me pasean por el crecimiento personal,que me muestran las diferentes fascetas del hombre para descubrirse a si mismo,hombre,poeta atrapado en el limbo.

Realmente estoy maravillada,y tus versos han llegado a mi,en un momento muy especial,logrando reivindicarme como ser humano.

Gracias Luvar por esta maravilla.

Un abrazo poeta.

_________________


Poesiacarnivora.







3 comentarios:

José Valle Valdés, Pichy dijo...

Magnífico poemario, que me es bien conocido, y donde "el limbo" destaca; por esa voz que te va distinguiendo.

Abrazo

Nieves Merino Guerra dijo...

Impresion

Nieves Merino Guerra dijo...

Espectacular
Cuan