jueves, 7 de noviembre de 2013

VENGA A NOSOTROS TU REINO

Aparta de mi la agonía
de ver un mundo insatisfecho,
lleno de ampollas con sal
y versos quebrados sin luz.

Déjame todavía
que pueda abrazar los sauces
que sombrean la vera del río,
cuyas aguas sagradas lavan
las penas y las culpas del mundo.

Pero no esperes que el hombre cambie
pues fue creado con técnica deficiente
chic controvertidos
clave de caducidad
sexos opuestos
y neuronas que no encajan.

Si quieres de verdad salvarnos, oh Dios,
no te escudes en que nos diste
el libre albedrío,
entre la dualidad del bien y el mal
está Tú intervención,
sin la cual, no somos libres,
estamos tullidos de desesperanza
y pecados capitales
que tapan las virtudes con fuerza viento 7
desarropados y a merced del demiurgo
¿y Tú dónde estás?

Somos mercenarios de los inconvenientes
de las guerras entre tribus,
del ansia de alcanzar la gloria
a base de pisarnos los unos a los otros,
como en una carrera de obstáculos anormal
donde los medios justifican la meta.

No me interesa la vida después de la muerte,
sino antes de ella.

© Luis Vargas

miércoles, 25 de septiembre de 2013

NO SUPE EL POR QUÉ

Fruto de la ignorancia no amasé bien el pan en el horno adecuado, y con susto huí dejando abandonados los enseres de hornear la vida y fuíme a no se sabe qué lugar con espacios desconocidos y levitas largas como soñando fugazmente y distraído. Y así fue como pasó el tiempo y bajé al sur y no encontré nada nuevo ni diferente, sino puertas cerradas que abanican el aire y desnudan la capacidad de las ilusiones, como nubes que transportan aguas de borrajas. Cuando quise segar el trigo molerlo en la piedra del futuro enseñorear la tierra amasar la harina y el agua y vender el pan: había pasado tanto tiempo que estaba rancio. En el armario de vieja luna se reflejaron los fracasos y los miedos y fue duro volver a empezar. © Luis Vargas