He encontrado
debajo de las aguas del mar Tirreno,
un sueño de Ulises
colgado de un monumento megalítico,
pendiendo de una Odisea
desde el Mare Nostrum al Mar Egeo,
en un periplo de falso amor
interminable.
Peloponeso arriba y abajo,
navegué junto a los cánticos
de las náyades,
aquellas que guían el camino
de una entelequia,
que los políticos prometen,
como un regreso a la olvidada Itaca
tras la guerra de Troya,
parecido a la música
de aquellas sirenas.
Soy tonto de capirote –que decía Neruda-
por creerme las leyendas.
© Luis Vargas
1 comentarios:
Un poema magnífico, amigo, con un decir encantador.
Abrazo,
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