lunes, 8 de julio de 2013

DI ALGO, DÍMELO

Miras tu vida
y ves una habitación,
muchos estantes,
libros amontonados,
póster de ilusiones
y un calendario
de años antiguos.

Fotos de ti
que ya no eres tú
y una ventana abierta
al horizonte
con un letrero que dice "STOP"

Despiertas del ensueño,
te levantas,
abres la puerta
y te vas a dar un paseo
encontrando en las aceras
pisadas tuyas
dislocadas y tejidas
hacia los cuatro puntos cardinales
una distancia de amores
un escudo
y mucha gente pisando
las huellas de miles de pies
que transportaban
y aun transportan
penas, alegrías, sudor
y muchos más libros.

Pasión de amores
o de poemas
se asientan en las esquinas
del pasado
sin decir palabra,
pero reconoces en ellas
tu vida.

Y preguntas
y nadie te responde
pero tu oyes:
¡anda, anda, que estás tonto!

© Luis Vargas 
 
Paseo entre Alamedas_óleo de Luis Vargas 70 x 60 

martes, 21 de mayo de 2013

TRANSPARENCIA


No puede haber transparencia

porque se nos vería la mierda en casa,

sabríamos quién especula

y quién tiene las entrañas negras.

La opacidad es el escudo que guarda

y defiende al poderoso, al fraude,

al trilero y a la mafia

de sus intrincadas avaricias,

de sus dotes de alquimista, de su

alianza con el demonio.

Sino hubiera “tops secret”, la inteligencia

se usaría para favorecer a los desfavorecidos,

sin comisiones, ni ganancias,

no habría, no, argucias ni mentiras,

porque no harían falta.


Cuando llueve a cántaros

y los ríos de derraman

¿a quién arrasan las aguas?

a los que no tienen tierra firme

para poner su habitat

y se transparentan como papel arroz.

Los que viven en castillos de opacidad

no les entra el agua por los rincones

y salen a coger el yate con paraguas;

no les interesa la transparencia

y aunque hacen leyes transparentes

que luego no son translúcidas

y se interpretan entre sombras.

La omisión de la luz y sus ondas

es el pecado de los malditos:

la gran tormenta de nubes ácidas.

© Luis Vargas